Hazte cargo de ti mismo: Aprende a pensar mejor de lo que sientes
- Aarón Pérez
- 22 oct 2020
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 29 dic 2025
Por Aarón Pérez
Blog: Despertar Consciente
Introducción
"¿Y si toda mi vida ha sido una equivocación qué?" - La Muerte de Iván Illich, Leon Tolstoi
Esta pregunta resume el miedo más profundo que muchos llevamos dentro: ¿y si todo lo que he hecho no tiene sentido?

Ahora piensa: ¿qué relación existe entre tu destino, tus pensamientos y tus emociones? Tal vez creas que ninguna. Pero, ¿y si lo que piensas y sientes está creando tu futuro, minuto a minuto? Si esto es cierto, surge una pregunta inevitable: ¿por qué no está sucediendo algo nuevo en tu vida?
En este post descubrirás por qué repetir los mismos pensamientos y emociones te mantiene atrapado, cómo la sociedad refuerza esa trampa y qué puedes hacer para recuperar el control. Porque cambiar tu vida empieza por una decisión: hacerte cargo de ti mismo.
La ilusión de no ser responsables
¿Alguna vez has dicho frases como: “Me ofendes” o “Me haces sentir mal”? Estas expresiones parecen inofensivas, pero esconden una idea peligrosa: que lo que pasa dentro de ti depende de factores externos. Así, te colocas en el papel de víctima, como si tus pensamientos y emociones aparecieran de la nada.
Si no eres responsable de lo que piensas y sientes, ¿quién lo es? ¿Tu pareja, tu jefe, tus padres? Si ellos fueran los responsables, bastaría con que hicieran terapia para que tu vida cambiara. Sabes que no funciona así.
¿Por qué rechazamos ser responsables? Porque nos enseñaron que no lo éramos. Crecimos escuchando cómo “debíamos” pensar y sentir, y aprendimos a justificarlo con frases como:
“Me haces sentir mal.”
“Me avergüenzas.”
“Esa persona me enferma.”
Cada una de estas frases traslada la causa de tus emociones a algo externo. Pero la verdad es simple: sientes lo que piensas, y puedes aprender a pensar diferente si decides hacerlo.
El ciclo pensar-sentir
Ahora veamos qué ocurre dentro de ti cada vez que tienes un pensamiento. Tu cerebro produce químicos que activan emociones en tu cuerpo. Si piensas en abundancia y felicidad, tu química emocional te hará sentir abundante y feliz. Si piensas en carencia o tristeza, en segundos te sentirás mal.
Este proceso es rápido y poderoso:
Piensas → tu cerebro produce químicos → tu cuerpo siente → vuelves a pensar según lo que sientes.
Así se crea un bucle: pensar como sientes y sentir como piensas. Con el tiempo, este ciclo memoriza un estado emocional que llamamos identidad:
“Soy inseguro.”
“Soy culpable.”
“Soy infeliz.”
Creemos que somos lo que pensamos y sentimos. Pero no es así: tú no eres tus pensamientos, eres quien los observa.
Si no rompes este ciclo, seguirás repitiendo la misma química emocional y la misma identidad. Para cambiar, necesitas un principio simple y poderoso:
“pensar mejor de lo que sientes”
Aprender a hacerte cargo de ti mismo
Hacerte responsable de ti mismo no es solo una frase bonita: implica un proceso mental completamente nuevo. Y sí, puede resultar complicado. ¿Por qué? Porque tu entorno más cercano suele ser un reflejo de ti, y a través de él refuerzas tu identidad actual.
Esto significa que tendrás que hacer un esfuerzo consciente para evitar los “cantos de sirena” que encontrarás en el camino. De alguna manera, la sociedad conspira contra la responsabilidad individual: la mayoría aprendió a pensar igual, y lo que se sale de esos parámetros suele ser mal visto, juzgado y rechazado.
La trampa cultural
Basta escuchar los anuncios en televisión:
"Soy un profesionista, así que podrás imaginar los dolores de cabeza que tengo que soportar, las tensiones. Pero yo tomo esta píldora para eliminarlos."
¿Cuál es el mensaje oculto? Que no eres responsable de lo que sientes si trabajas en cierto tipo de empleos. Por lo tanto, debes confiar en algo externo para solucionarlo. Nos bombardean con mensajes así todos los días, reforzando la idea de que somos prisioneros indefensos que necesitan algo o alguien para sentirse bien. Tonterías. Solo tú puedes mejorar tu suerte y hacerte feliz. Depende de ti gestionar tu mente y sentirte libre para actuar como elijas.
Romper los mitos
Hacerte cargo de ti mismo significa dejar atrás ciertos mitos muy arraigados. Como la creencia de que emociones como la ira, el miedo o el amor “te pasan” sin que puedas hacer nada.
No se trata de controlar lo que piensas y sientes —eso es imposible—, sino de comprender cómo aprendiste esos patrones y hacer un esfuerzo consciente para cambiarlos. Hasta que el nuevo patrón se grabe en tu inconsciente y se ejecute de forma automática.
Primer paso: tomar conciencia
Empieza por observar cómo piensas. Aquí tienes algunas frases que probablemente has usado más de una vez:
“Me ofendes.”
“Me haces sentir mal.”
“No puedo evitar sentir lo que siento.”
“Esa persona me enferma.”
“Me avergüenzas.”

Todas estas frases comparten el mismo mensaje: no soy responsable de lo que siento. Ahora reformúlalas para reflejar que tú eres el responsable:
“Lo que me digo a mí mismo sobre tus acciones determina cómo me siento.”
“Podría sentirme de otra forma, pero según lo que pienso, me siento así.”
“Yo me enfermo a mí mismo.”
“Me asusto a mí mismo en las alturas.”
¿Notas la diferencia? Sientes lo que piensas. Y puedes aprender a pensar diferente si decides hacerlo.
Desaprender para ser libre
No te voy a mentir: cambiar tu forma de pensar no es fácil. La dificultad no está en el cambio en sí, sino en desaprender los hábitos mentales que has reforzado durante años. Es fácil ser feliz, pero primero tienes que desaprender a ser infeliz. Eso implica eliminar los “deberías” y “tendrías que” que has digerido en el pasado.
Hacerte cargo de ti mismo empieza con tener conciencia de ti mismo: observa lo que piensas, lo que dices y cómo eso se relaciona con lo que sientes. Rechazar lo que está sucediendo siempre produce dolor. El nuevo pensamiento requiere ser consciente de los viejos pensamientos. Has invertido miles de horas en reforzar patrones que culpan a lo externo; ahora tendrás que equilibrar la balanza con miles de horas de pensamientos nuevos, que asuman la responsabilidad de tus emociones.
Recuerda: te sientes desgraciado, enfadado o frustrado automáticamente porque aprendiste a pensar así hace mucho tiempo. La pregunta es:
¿Debo evitar hacer lo que realmente quiero o vivir mi vida como los demás quieren que la viva?
La esencia de la grandeza radica en la capacidad de optar por la propia realización personal en circunstancias en que otros eligen la locura.
Conclusión: Tu vida, tu elección
Hacerte cargo de ti mismo no es un acto egoísta, es un acto de libertad. Significa dejar de culpar a lo externo y asumir el poder que siempre ha estado en tus manos: el poder de elegir cómo pensar y cómo sentir.
No se trata de controlar lo que ocurre, sino de cambiar la forma en que lo interpretas. Porque cada pensamiento que eliges activa emociones que definen tu identidad y, con ella, tu destino.
¿Quieres una vida distinta? Empieza por una decisión simple y radical: pensar mejor de lo que sientes.
No será fácil. Desaprender viejos patrones requiere práctica, paciencia y conciencia. Pero cada vez que eliges un pensamiento que te empodera, estás rompiendo el ciclo que te mantiene atrapado.
La grandeza no está en seguir la corriente, sino en optar por tu propia realización personal cuando otros eligen la locura. Hoy puedes elegir:
¿Seguir viviendo como los demás esperan o comenzar a vivir como realmente quieres? La respuesta está en ti. Hazte cargo de ti mismo.
Ahora es tu turno: ¿Qué pensamiento estás dispuesto a cambiar hoy para crear una nueva historia? ¡Cuéntamelo en comentarios!
Gracias por leerme. Si te ha gustado, compártelo para que más personas descubran el poder de hacerse cargo de sí mismas.
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"Encontrarte a ti mismo, por ti mismo"




















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