top of page

5 maneras de amarse a uno mismo

5 mane

Desde hace un tiempo escuchaba las palabras “Amor propio” y como era importante “quererse a uno mismo” Sin embargo, nunca supe realmente cómo es que uno se ama así mismo.  Generalmente, uno sabe amar a los demás, incluso uno aprende a poner a los demás por encima de nosotros mismos y de nuestras necesidades, porque lo contrario, es “ser egoísta”.   Y, ¿Quién quiere ser egoísta?  


Los últimos 5 años han sido años de sanación para mí. Y esa sanación ha incluido el redescubrir el concepto de amor y de amor propio.  Ha sido un camino en el que me he enfrentado a mí misma, a conocerme y a amarme incondicionalmente, ha sido un proceso y no puedo decir que he llegado a mi destino, es un proceso diario y consciente. 


Hay muchas maneras de amarse a uno mismo, en este artículo compartiré 5 maneras que he experimentado y que a mí me han dado resultado positivo. Me ha ayudado a verme con otros ojos, a entenderme y a tratarme con compasión. Tal y como trato a las personas que amo, a mis amigos y a mis familiares. La gran lección que he aprendido es que no puedo esperar de otras personas lo que no me doy a mí misma. 


La vida nos presenta muchos retos y a veces estamos tan enfocados en cumplir nuestros objetivos, en hacer, en sostener, en que todo salga bien, y no nos damos cuenta de que nos dejamos al final de nuestra lista de prioridades.


Amarse a sí mismo no significa egoísmo, significa regresar a casa: a nuestro cuerpo, a nuestra voz, a nuestra verdad, a nuestro centro. 


Aprender a amarme ha sido todo un proceso, descubrimientos y pequeños actos de conciencia. Hoy vengo a compartirte cinco prácticas que me están ayudando a reconstruir la relación conmigo misma —desde la ciencia, la experiencia y el corazón.



  1. CUIDA LO QUE TE DICES.


Hagamos un ejercicio, busca un momento en el que te hayas equivocado, o algo que no te hubiera salido como planeaste, o cuando se rompió una relación importante para ti. ¿Qué te dijiste en esa situación? ¿Qué te dijiste cuando las cosas no salieron bien? ¿Qué te dijiste cuando te hirieron? O ¿Cuándo heríste a alguien? Ahora, ¿esas mismas palabras, se las dirías a tu mejor amig@ o a un familiar querido?  Probablemente no.  

Entonces, ¿por qué nos hablamos tan duramente a nosotros mismos? O, aún más importante: ¿Para qué nos hablamos así?  Veamos que consecuencia tiene nuestro diálogo interno en nuestro cuerpo.


La ciencia ha comprobado que nuestro diálogo interno influye directamente en la química del cuerpo. Pensamientos amables reducen la liberación de cortisol —la hormona del estrés— y activan el sistema nervioso parasimpático, ese que nos ayuda a sentir calma y seguridad. Las palabras son importantes y crean nuestra realidad. De ahí que observa lo que te dices y lo que piensas. 

Personalmente, me declaro perfeccionista, así que durante años mi mente ha sido mi peor crítica. La autoexigencia, la comparación, y mi propio concepto de logro me ha llevado a buenos resultados, pero también a lugares de frustración y enojo. Hasta que un día con ayuda de una terapeuta, me detuve a escucharme con atención y sentí tristeza, tristeza de descubrir que esas palabras no eran amor, eran miedo.  Miedo a ser rechazada, a no ser valorada, a no ser querida.  Y comprendí que la primera persona que me elige, que me valora y que me quiere soy YO. 


Y elegí cambiar mi diálogo interno. 


Comencé a cambiar las palabras que me decía. Primero a darme cuenta de lo que me digo y después a cambiar esa historia. Empezar a ver errores o malos resultados con otra perspectiva. A tener esperanza, si algo sale de mi vida es para crear espacio para algo mejor. No se trata de repetir afirmaciones vacías, sino de hablarme con respeto y comprensión. A reconocer mis esfuerzos, a validar mis emociones, a celebrar mis avances, aunque sean pequeños.


Hoy, cuando algo no sale como esperaba, ya no me digo “otra vez lo hiciste mal”, ahora digo “hiciste lo mejor que pudiste con lo que sabías en ese momento”. Esas palabras me devuelven calma y confianza. Me liberan también de la culpa y me brindan una oportunidad para el futuro

La forma en que nos hablamos determina la relación que tenemos con nosotros mismos. Que mejor regalo que elegir ser nuestro mejor amigo, que nos habla con cariño, que nos comprende y nos brinda empatía.



  1. MUEVE TU CUERPO 


Durante mucho tiempo normalicé el cansancio. Creía que estar siempre ocupada era sinónimo de productividad, y que, si me detenía, no estaba cumpliendo. Vivía en modo “hacer”, con el cuerpo en alerta constante. Y aún estoy en el proceso de detenerme y evaluar qué es lo que realmente necesito, hacerme preguntas de que es importante y, sobre todo, que es lo que realmente quiero hacer.


El cuerpo no distingue entre un peligro real y uno mental. Cuando vivimos estresados, el cerebro activa el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, liberando cortisol y adrenalina para mantenernos en “supervivencia”. Si este estado se prolonga, el cuerpo paga el precio: se afecta el sueño, la digestión, la piel, el sistema inmunológico e incluso la claridad mental.


Aprendí que cuidar mi nivel de estrés no se trata de “relajarme”, sino de regular mi sistema nervioso. Cada persona es diferente y es un proceso saber que nos funciona. En mi caso, el ejercicio ayuda a bajar mi nivel de estrés, me proporciona un estado de meditación en movimiento.  La manera que yo muevo mi energía es corriendo, haciendo senderismo (lo que también me permite conectar con la naturaleza), bailando y, en ocasiones, practicar yoga me permite estirar mis músculos proporcionándome flexibilidad en cómo me muevo en mi día.


Otra manera de regular el estrés es hacer pausas conscientes: preguntarme como me siento, que necesito en este momento, respirar profundo, escuchar música, y cuando conocí las herramientas de HeartMath las incorporé ayudándome a sincronizar mi ritmo cardíaco y mi mente para regresar al equilibrio.


Hoy sé que cuando muevo mi cuerpo, muevo mi energía y es parte del amor propio.


Cuidar mi cuerpo del estrés es una forma de decirle: “te escucho, te cuido y estás a salvo conmigo.”


  1. GESTIONA Y LIBERA EMOCIONES 

Durante años pensé que “ser fuerte” significaba no llorar, no mostrar tristeza, no permitir que el enojo se notara. Mis creencias limitantes crearon una falsa barrera de protección y me guardaba todo. Estaba convencida de que sentir demasiado era una debilidad. Sin embargo, lo que hacía era acumular emociones sin procesar, que luego se manifestaban como cansancio, tensión, ansiedad impactando directamente en la manera de solucionar conflictos en mis relaciones.


El cambio comenzó cuando entendí que no hay emociones buenas o malas. Solo emociones. Entendí que el no querer sentir una emoción no indica que esa emoción no se presente.  Las emociones nos dicen algo, son como ese tablero en los automóviles y sabes que si se prende el foquito del motor algo realmente no está bien.  También aprendí el mecanismo de la emoción y como se relaciona con lo que pensamos o con lo que creemos. En eso sentido, te recomiendo ver las películas de Disney Intensamente (Inside out) e Intensamente 2, es una gran manera de entender como juegan las emociones, como se forman y como las procesamos.


Figura 1. Puntos de Tapping
Figura 1. Puntos de Tapping

La ciencia muestra que cuando reprimimos emociones, el cuerpo las registra igual: el sistema nervioso se mantiene en alerta y la inflamación sistémica aumenta. En cambio, expresar y liberar reduce la carga emocional y equilibra neurotransmisores como la serotonina y la dopamina.


La gran pregunta es ¿cómo libero estas emociones? Una técnica que practico es Tapping.


En una ocasión asistí a unas conferencias de la casa editora Hay House y uno de los conferencistas era Nick Ortner el autor del libro The Tapping Solution (La solución del Tapping). Tapping también es conocido como EFT (Técnica de Liberación Emocional por sus siglas en inglés), me pareció interesante esta técnica que de una manera muy simple incorporando puntos de acupuntura y meridianos ayuda a liberar emociones, reducir el estrés y equilibrar la energía (ver Figura 1). Llevo aproximadamente un año haciendo tapping (gracias a un curso que tomé) y ahora, cada vez que detecto una emoción de baja vibración, la escucho e identifico cual es la raíz de esa emoción y lo incorporo a mi sesión de tapping.  A veces, se convierte en un proceso cíclico, porque hay emociones anidadas. Lo importante es practicar y ser constante, a veces lo más simple es lo más poderoso. Te sorprendería ver los resultados de una sola sesión de Tapping.



Existen otras técnicas igualmente poderosas y cada una ofrece algo especial, ejemplos de algunas son: Ho’oponopono, HeartMath, Journaling, movimiento consciente. Lo mejor es intentar varias técnicas e identificar las que resuenan más con nosotros o que nos sirven dependiendo de la situación. 


Hoy entiendo que gestionar mis emociones no es controlarlas, sino acompañarlas.


Liberar lo que siento no me debilita; me vuelve más auténtica, más libre y viva.



  1. CUIDA TU JARDÍN


¿Qué sientes cuando tienes la oportunidad de sentarte cómodamente a admirar un jardín de flores? Es el mismo sentimiento que mirar a las flores en tu vida, las personas que te acompañan en tu viaje, nuestras relaciones.  


Las relaciones son una gran influencia en nuestro bienestar y nos provocan reacciones bioquímicas, somos influidos por la energía de las personas a nuestro alrededor. Nuestra energía emocional es contagiosa: estudios muestran que el entorno influye directamente en nuestros niveles de estrés, motivación y bienestar.


Sin embargo, no todas las relaciones crecen contigo. Algunas te acompañan un tramo, te enseñan, y después ya no son parte de tu historia. En cambio, hay otras que se fortalecen y se vuelven entrañables por el cariño y la paz que se crea. Es importante identificar que relaciones abren o cierran posibilidades, en lo personal reconozco que me he esforzado en sostener vínculos que ya no me hacían bien, por miedo a decepcionar o a quedarme sola. Empecé a observar cómo me sentía después de compartir con ciertas personas: ¿ligera o drenada?, ¿vista o confundida?, ¿en paz o en tensión? Esas respuestas fueron mi guía.


Cuidar de quién me rodea es recordarme que merezco relaciones donde pueda ser yo, completamente. Y es un camino de dos vías. ¿Qué ofrezco yo a mis relaciones? ¿Como soy en una relación? ¿Trato a las personas como me gustaría que me traten?  ¿Qué energía aporto yo a las relaciones?

Como todo jardín, las relaciones también requieren de cuidado y de responsabilidad.


Hoy elijo rodearme de personas que suman calma, que celebran mi autenticidad y me inspiran a crecer. Y elijo tener un jardín bello.



  1. CUIDA TU NUTRICIÓN


El paso del tiempo es inevitable. Nuestro cuerpo es la bella envoltura de nuestra alma. En el caso de las mujeres, tenemos muchas fases de cambio en nuestra vida. Personalmente, como una mujer transitando en la menopausia ha sido indispensable mantener una relación saludable con mi cuerpo. Sin embargo, debo confesar, que no ha sido fácil, a veces me siento como en una montaña rusa. No siempre le he hablado a mi cuerpo con amor, y en ocasiones no lo he aceptado. Parte de mi camino a amarme, es reconocer y agradecer a mi cuerpo.  Estoy sana y he podido y puedo hacer muchas cosas, mis pies me llevan a lugares hermosos, mis manos me permiten sentir texturas, dar la mano a personas queridas, mis brazos me permiten abrazar a quien quiero, mi cara expresar mis emociones, nuestro cuerpo nos permite experimentar el mundo. Una forma de agradecer a mi cuerpo es nutriéndolo correctamente.


Para mí ha sido claro que la forma en que nos alimentamos impacta directamente en nuestro estado emocional y energético. Una dieta alta en azúcares y alimentos procesados eleva la inflamación, lo que aumenta el cortisol y afecta la producción de serotonina, la llamada “hormona de la felicidad”. En cambio, alimentos ricos en antioxidantes, grasas saludables, fibra y proteínas limpias ayudan a estabilizar el sistema nervioso y mejorar el ánimo. Con una dieta saludable mi energía es mayor y me permite estar disponible y alerta.  


Mi recomendación es que te escuches, que te documentes y que consultes con tu médico que es lo que mejor te conviene.  Cada fase de nuestra vida es distinta y requerirá de ajustes.  La alimentación, las horas de sueño, el movimiento, la cantidad de sol que podemos obtener, la hidratación es importante. 


Hagamos felices a nuestras células, comprendiendo que nuestro cuerpo es un aliado, y cuidarlo con amor es cuidar toda nuestra energía.


¿QUÉ ES AMARSE?


Amarse no es un destino, es una práctica. Es transformación. Cada palabra que elegimos, cada emoción que liberamos, cada límite que honramos y cada alimento con el que nutrimos nuestro cuerpo nos recuerda que estamos volviendo a casa. Y cada paso que damos hacia nosotros mismos, lo cambia todo.


Hoy puedes iniciar ese camino. El comprometerse es crear, te invito a conocerte a cuidarte, a amarte cada día más.  

  • ¿Con que te quedas el día de hoy? 

  • ¿Qué nuevos hábitos y practicas puedes empezar hoy mismo? 


Platícame en los comentarios.


Si quieres aprender más de este tema te invito a ver la plática: ¿Vives con la intención de amarte?, que tuve con la Lic. Gabriela Osorio en mi canal de YouTube, la puedes ver AQUÍ.



Gracias por leer. Gracias por estar aquí. Te invito a seguirme en Instagram y YouTube como @coachsandraperez donde encontrarás videos con diferentes temas y reflexiones, y un espacio para potenciar tu ser.

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
bottom of page