Un Obstáculo A La Vez
- Sandra Perez Sequera
- 17 dic 2025
- 7 Min. de lectura
Lo que el Atletismo me enseño sobre enfrentar tus desafios
Por Sandra Pérez
Blog: Despertar Consciente
Mientras cursaba la universidad, tuve la oportunidad de formar parte del equipo de atletismo. Esta experiencia me llevó a descubrir la prueba de los 100 metros con vallas. La foto de abajo representa mi “vista” al inicio de cada carrera. ¡Era imponente, por decir lo menos!

Con esa vista, de repente me encontraba llena de dudas y miedos. ¿Podré hacerlo? ¡Oh, creo que estoy demasiado cansada! ¿Es eso un calambre en la pierna? ¡Me siento entumida! ¡Necesito ir al baño! ¡Me voy a tropezar! ¿Seré lo suficientemente rápida?
En esta carrera, solo hay 10 vallas por superar en 100 metros de pista, pero desde esa perspectiva, parecen cien vallas.
Una vez superados estos momentos de duda, las corredoras vamos a nuestro carril, tomamos nuestra posición de salida, nos ponemos en alerta, suena el disparo y todo comienza. Toda la ansiedad y las dudas se desvanecen en el fondo y lo único que queda es correr y hacer lo que entrenaste: vencer obstáculos. ¿Cómo? Afrontando un obstáculo a la vez.
La primera vez que corrí una prueba oficial de vallas, estaba muy nerviosa, veía las vallas y me preocupaba caerme, cansarme, tumbar una valla y muchas cosas que aún no sucedían o que ni siquiera sabía si iban a suceder (hola ansiedad). Hablé con mi entrenadora y me dijo: “Solo tienes que pasar una valla a la vez”, lo que significaba solo ver el obstáculo actual, pasarlo y ver el siguiente, es decir, enfocarme en el presente. Ese consejo fue la gran diferencia en mi mentalidad (y en mi nivel de estrés). Así que lo intenté. Solo me enfocaría en pasar la valla que tenía enfrente. Y así, pude pasar las 10 vallas y llegué a la meta. ¿Llegué a tumbar una valla? Sí, pero tenía más para intentar (además, las reglas de la carrera son que debes dejar al menos 1 valla arriba, así que podía tumbar 9). Esta carrera combina velocidad con coordinación, así que solo ver lo que tienes realmente enfrente fue una gran ayuda, sin perder la perspectiva de que quieres terminar la carrera. Este consejo quedó muy grabado en mi memoria y es un enfoque que uso en mi vida profesional y personal.
¿Cuántas veces nos sentimos abrumados al empezar un nuevo proyecto? Pensamos en todos los hitos, las fechas, entregables y metas que debemos cumplir en un plazo limitado, y nos sentimos sobrepasados. Otras veces, tenemos una lista de cosas que debemos completar y sentimos también que es demasiado. Sin embargo, si “afrontamos una valla a la vez”, nos ayuda a priorizar las tareas en las que debemos centrarnos, enfocar nuestra atención y también ver que estamos haciendo progresos y eso nos da tranquilidad y seguridad.
El tiempo que pasé como parte del equipo de atletismo fue una de mis experiencias universitarias más satisfactorias. No me di cuenta en ese momento de que el entrenamiento y las lecciones aprendidas para superar esos obstáculos físicos tendrían aplicación tanto en mi vida profesional como personal. Más de 30 años después, sigo usando las habilidades que aprendí durante mi tiempo en el equipo. Y, en esta ocasión, me gustaría compartir algunas de esas lecciones contigo:
1. DESAFÍA TU ZONA DE CONFORT
Escucha las oportunidades y reta tu zona de confort.
Empecé mi vida deportiva relativamente tarde, ya tenía 18 años cuando me uní al equipo de atletismo. Un día, llegué a la pista solo para caminar y hacer ejercicio. Mi futura entrenadora me vio y me invitó a hacer una prueba para unirme al equipo. Dudé en aceptar porque no entendía cómo podía ser parte del equipo si no tenía habilidades ni experiencia. Era algo nuevo para mí, y me preocupaba cometer errores, temía quedar en último lugar y no sentía que fuera capaz. Por suerte, mi entrenadora fue muy persuasiva y me motivó a intentarlo, así que decidí hacer la prueba. Después de solo 2 años participando, logré clasificar para el nacional del sistema universitario. ¿Qué aprendí? Cuando la oportunidad llama, solo tienes que escuchar.
Cuando desafiamos nuestra zona de confort y aprendemos algo nuevo, formamos nuevas redes neuronales (neuroplasticidad), igualmente activamos la dopamina con lo cual generamos una sensación de bienestar y motivación. Renovamos nuestra energía e incrementamos la confianza en nosotros mismos. Y esto aplica a todas las áreas de tu vida, así que pide a tu jefe que te asigne el proyecto que nadie quiere asumir, o qué tal ese proyecto que llega y requiere que alguien tome el mando, organice el caos y dé un liderazgo claro. Busca oportunidades para desafiar tus capacidades y crecer. Aprender un nuevo idioma, ir a clases de baile, busca algo que te saque de la rutina, escucha incluso a tu intuición, ese proyecto personal que quieres emprender y que definitivamente cambiará tu vida.
2. NO TEMAS EXPERIMENTAR
Tras aceptar el reto de unirme al equipo, el siguiente reto fue identificar en qué prueba debía entrenar. Tenía que averiguar cuál sería mi especialidad. Fue mucho de prueba y error. Probé correr, saltar, lanzar, básicamente intenté todas las pruebas. Fui valiente, era como un juego y no tenía apego al resultado. También confiaba en que mi entrenadora era la experta y que por un tiempo solo tenía que seguir sus instrucciones y ella me iba a recomendar la mejor opción. Esto implicaba empezar a participar en carreras locales, lo que me enfrentó al reto de competir, gestionar el estrés, la automotivación y la resiliencia. Finalmente, se decidió que correría los 100 metros con vallas y el heptatlón (7 pruebas). Ella lo propuso porque, aunque no era la más rápida ni la más fuerte, era muy constante, y con el entrenamiento adecuado podría mejorar.
Lo más importante que aprendí fue que, para tener éxito, hay que afrontar el reto con mente abierta y sin juzgar el resultado. Hay que estar dispuestos a abrirse a las posibilidades y probar experiencias desconocidas. El modelo de aprendizaje a prueba y error (o experimentación) está intrínseco en nosotros, desde que somos bebés así es como aprendemos de nuestro medio ambiente, a sentarnos, a hablar, a caminar, etc. En nuestra vida adulta tenemos la expectativa de no cometer errores, porque los vemos como malos; sin embargo, los errores son aprendizajes que nos llevan al mejor lugar en el que podemos estar. Esta técnica de prueba y error está basada en el hecho de realmente fluir con el proceso, tomar notas, estar más consciente y seleccionar la mejor opción. La innovación no sucede sin la prueba y el error. Por otro lado, no vas a saber realmente que eres capaz de algo si no lo intentas.
3. PRACTICA, PRACTICA, PRACTICA
Cuando llegué al equipo de atletismo no tenía experiencia en ninguna prueba, de hecho, nunca había entrenado ningún deporte. De ahí el inicio de la experimentación. Sin embargo, un factor importante es prepararte. Entrenar. Practicar. Los 100 metros con vallas son una prueba muy técnica, lo que quiere decir que requiere de aprender a como pasar las vallas, son horas de entrenar las piernas, de como atacar la valla, de hacer ejercicios de flexibilidad, resistencia y velocidad. Pasé mucho tiempo en la pista haciendo repeticiones, para que mi cuerpo aprendiera a realizar los movimientos de manera automática. Requiere constancia, disciplina, motivación y paciencia. Y claro, tener el apoyo de mentores (como mi coach y otros compañeros experimentados), saber escuchar con curiosidad y humildad. Había veces que no quería ir a entrenar, o incluso que el entrenamiento no era exitoso (como mi expectativa). Ahora que veo esta experiencia a la distancia, la motivación es esa chispa que proporciona la energía, es verte lograr ese objetivo que te marcaste, es sentir que lo puedes lograr. La disciplina es la acción de actuar conforme a un plan, entrenamientos diarios, a cierta hora, tener el plan de entrenamiento del coach. La disciplina te lleva a la pista de entrenamiento incluso cuando la motivación falla. Y, por último, la constancia transforma los actos aislados en hábitos o habilidades automáticas y es lo que genera la constancia.
4. SI CAES, TE LEVANTAS, APRENDES Y SIGUES
Uno de los principales riesgos al entrenar para los 100 metros con vallas es caerse, sobre todo durante la fase en que aprendes a combinar la técnica con la velocidad.
Sinceramente, no recuerdo cuántas veces me caí, pero aún tengo cicatrices en las rodillas que me recuerdan esos días. Esas caídas fueron la mayoría durante el entrenamiento, así que, a veces lo que más duele de la caída, no es el dolor físico, lo más difícil es levantarte (ignorando a la gente que te está mirando) y volver a intentarlo.
Vencer el miedo a volver a caer, en otras palabras, ser consciente de lo que te dices para poder levantarte. Aprendiendo de los errores, reflexionando y escuchando la retroalimentación de mi entrenadora (y a veces solo palabras de ánimo), encontraba la energía, la fuerza y la voluntad para intentarlo otra vez. A veces solo necesitaba relajarme y acallar las dudas internas. Tenía que centrarme y pensar en el objetivo final. Recuerda ser humilde y nunca olvides que siempre hay algo por aprender.
5. ERES PARTE DE UN EQUIPO
El atletismo se considera un deporte individual. Dependes de ti mismo, de tus fortalezas y habilidades personales para correr y ganar la prueba. Sí, estarás solo en la pista corriendo esos 100 metros con vallas, pero no olvides que representas al equipo y a la universidad, y tu rendimiento suma puntos para el ranking de la universidad. Es importante que todo el equipo tenga éxito, así que cada esfuerzo individual apoya al grupo. Cada atleta ha tenido compañeros que entrenan con él, le han dado ánimos y le han ayudado cuando tropezó o cayó. Siempre formas parte de un equipo y debes trabajar en conjunto, aprender de los que tienen experiencia, apoyarte mutuamente y orientar a los nuevos miembros. No estás solo. Forma parte de la comunidad y busca a tu tribu.
6. DA LO MEJOR DE TI
Da todo, siempre. Da tu mejor esfuerzo el 110% del tiempo. Comprométete con los objetivos y haz tuyos los resultados. Si decides empezar algo, resuélvete a terminarlo. Si encuentras obstáculos, ¡supéralos! Nunca dudes en dar lo mejor de ti, porque nada en la vida garantiza que habrá otra oportunidad la próxima vez.
Reflexionando sobre esta experiencia, tengo mucha gratitud hacia mi entrenadora, la Ing. Alma Lilia Chávez por ser tan persuasiva y convincente, y por inculcarme estos principios de vida. Ahora cada vez que puedo visitar mi alma mater puedo recorrer esas instalaciones en donde aprendí estas lecciones del deporte y que me han servido para mi vida personal y profesional.
¿Qué experiencias te han dado las mejores enseñanzas? ¿cómo las has aplicado? Cuéntame en los comentarios.
Gracias por leer. Gracias por estar aquí. Te invito a seguirme en Instagram y YouTube como @coachsandraperez donde encontrarás videos con diferentes temas y reflexiones, y un espacio para potenciar tu ser.





Comentarios